LA ALQUIMIA DE LOS DÍAS [A modo de prólogo]La weblog [que hojeas] comenzó a gestarse una noche fría de invierno cuando contemplaba las estrellas esparcidas [aparentemente, al azar] por un cielo profundo y limpio: millones de miles de millones de estrellas imperturbables a los fines de los hombres en este diminuto planeta [que no es sólo nuestro y que además conoce su destino. El cuándo le alcance depende de la medida de nuestra Estupidez, de nuestra Codicia, de nuestra Soberbia, de la medida de nuestro Ego]. El Hombre camina [como puede] bajo esas estrellas porque no sólo le espolea el hambre o la sed [esas nobles necesidades], sino también porque hay sed y hambre de verdad y conocimiento [de sí mismo, de los otros, de lo cognoscible y de lo que no lo es.] La curiosidad es indispensable para sobrevivir. Es caminante, peregrino, viajero y lo es tras una estela inasible y abandonando sutiles huellas [o versos, tal vez, inútiles] por doquier que el mar del tiempo se llevará a no sé dónde ni cuándo [como estas mismas palabras que ahora y aquí escribo: un mensaje en una botella.] Es la alquimia de los días, al crepúsculo, el oro de Ulises. Los días pasan y segregan, depuran al menos dos versos mal rimados: del plomo de la realidad vivida, de las horas de cinc, de las visiones de azufre de la vigilia, del lapislázuli del sueño. Se subliman en oro converso, en gotas contables, en uno, dos o cuatro versos significantes de lo insignificante, de las cosas pequeñas que son, que nos pasan. Se transmutan en materia poética: en conjunción, las palabras y los días... Invierno, 2005.
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sábado, marzo 26, 2011
EL BLUES DEL OLVIDO
"Ahora, únicamente era Siddharta, el que se había despertado: nada más. Respiró profundamente y, por un momento, al sentir frío, se estremeció. Nadie estaba tan solo como él." H. Hesse, Siddharta.
"--Tu problema, muchacho, es que aún crees, si eres un buen chico, serás recompensado." Elia Kazan, Los asesinos.
te olvidarán cuando tus pasos no resuenen nunca más
cerca
de aquéllos que tanto aprecias o cuando lejos te halles sabes que te olvidarán o cuando ceses y no llames como solías a sus
puertas
te olvidarán así que no podrás eludir y aun denodadamente la tristeza la canción eterna
de la decepción lo sabes
te olvidarán cuando tus pasos no resuenen nunca más
y su inescrutable hermético y sordo silencio te haga desaparecer completamente de sus vidas
[lo sabes no comprender será tu maldición así lo predijo el oráculo la maldición del porqué opaco y confuso]
te olvidarán cuando tus pasos no resuenen nunca más
te olvidarán inapelablemente incluso hasta borrar tu nefasto nombre del corazón de las piedras Etiquetas: olvido, poesía, poeta, versos
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