"Así es mi vida, piedra, como tú; como tú, piedra pequeña..." León Felipe, Versos y oraciones de caminante.
"La vida se filtra en la poesía por grietas difíciles de precisar, y la poesía habla de manera directa o indirecta de la vida, de toda la vida a la vez, de todo lo que somos, de todo lo que hemos sido." Luis García Montero, Mañana no será lo que Dios quiera.
"...escribiendo en las posadas lo que había discurrido por el camino." Saavedra Fajardo, Empresas políticas.
"La soledad siguiendo, / rendido a mi fortuna, / me voy por los caminos que se ofrecen, / por ellos esparciendo / mis quejas de una en una / al viento, que las lleva do perecen..." Garcilaso de la Vega, Canción segunda.
"Los confines del alma no podremos encontrarlos caminando, aunque recorramos todos los caminos: así es de profunda su expresión." Heráclito.
"Los poetas carecen de pudor con respecto a sus vivencias: las explotan." F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal.
"Tengo necesidad de escribir cosas que, en parte, se me escapan, pero que son la prueba precisamente de lo que en mí es más fuerte que yo mismo." Albert Camus, Carnets.
"Pasos de un peregrino son errante cuantos me dictó versos dulce Musa en soledad confusa, perdidos unos, otros inspirados." Luis de Góngora, Soledades.
"Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino." Vicente Aleixandre, Sombra del paraíso.
"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse." Gabriel Celaya, Cantos íberos.
"No me queréis, lo sé, y que os molesta / cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende. / ¿Culpa mía tal vez o es de vosotros? " Luis Cernuda, Desolación de la Quimera.
"La verdad es el objetivo profundo de la poesía." Joan Margarit, Se pierde la señal.
"Los versos fluyen sin cesar, y yo los espanto como siempre hasta que oigo vibrar uno que vale." Anna Ajmátova, Réquiem y otros escritos.
"Me da sueño leer mis poesías / Y sin embargo fueron escritas con sangre." Nicanor Parra, Poemas y antipoemas.
La bitácora [que hojeas] comenzó a gestarse una noche fría de invierno cuando contemplaba las estrellas esparcidas [aparentemente, al azar] por un cielo profundo y limpio, miles y miles de millones de estrellas imperturbables a los fines de los hombres en este diminuto planeta [que no es sólo nuestro y que además conoce su destino: el cuándo le alcance depende de la medida de nuestra Estupidez, de nuestra Codicia, de nuestra Soberbia, de la medida de nuestro Ego, de nuestro Antropocentrismo idiota, ciego y extremadamente predatorio.]
El Hombre camina [como puede] bajo esas estrellas porque no sólo le espolea el hambre o la sed [esas nobles necesidades], sino también porque hay sed y hambre de verdad y conocimiento [de sí mismo, de los otros, de lo cognoscible y de lo que no lo es.] La curiosidad es indispensable para sobrevivir. Es caminante, peregrino, viajero y lo es tras una estela inasible y abandonando sutiles huellas [o versos, tal vez, inútiles] por doquier que el mar del tiempo se llevará a no sé dónde ni cuándo [como estas mismas palabras que ahora y aquí escribo: un mensaje en una botella.]
Es la alquimia de los días, al crepúsculo, el oro de Ulises. Los días pasan y segregan, depuran al menos dos versos mal rimados: del plomo de la realidad vivida, de las horas de cinc, de las visiones de azufre de la vigilia, del lapislázuli del sueño. Se subliman en oro converso, en gotas contables, en uno, dos o cuatro versos significantes de lo insignificante, de las cosas pequeñas que son, que nos pasan. Se transmutan en materia poética: en conjunción, las palabras y los días...
Invierno, 2005 | Daniel Espín López
[ ]
jueves, octubre 22, 2020
TELEGRAMA A LAS ESTRELLAS Y FULGOR BOREAL
"Donde una estrella fue
sólo hay negrura y vacío,
un hoyo negro." Ernesto Cardenal, Versos del pluriverso.
"Verde de moho es la casa del olvido." Paul Celan, La arena de las urnas.
"Pasa o tempo sin deterse,
río infindo de silencio,
río infindo, noite e día,
río infindo, branco e negro." Celso Emilio Ferreiro, Longa noite de pedra.
donde los tambores congelaron a golpes los quejidos
de los ahora yertos relojes
donde crece de a poco la yerba temblorosa
y a pesar de todo, todo lo caído ya río
abajo
donde la arena vertida desgarra las córneas
porque no olvidan el llanto
ni el aullido que trae
la montaña,
donde la arena de mano del olvido cae cae
sobre la sangre que aún late y habita como latido
en la cajita de plata con los otros
lívidos abandonos
ese fulgor diminuto como flor de tiempo
contra la intemperie y el frío
ese cálido refugio donde encogerse
como una semilla dentro
de la tierra
cuando tanto aflige la tormenta
en esta isla sin tesoro...
"Corta la vida o larga,
todo lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria." Ida Vitale, Procura de lo imposible.
Vendrá el invierno y sin embargo
han de brotar del laurel salvaje las pequeñas
flores
blancas
caerán como antes de esta nostalgia como antaño
caerán sobre tu hocico sobre tu lomo de oro y tierra como copos
de nieve que sacros resplandecen
en el recuerdo atesorado
en lejanos sueños
donde creo que
hay vida mientras tanto…
“La depresión es aburrida, creo
y haría mejor en hacer
un poco de sopa e iluminar la cueva.” Anne Sexton, La furia de las tormentas de lluvia.
“Cuando ya no haya nada
Sino palabras que borra el cierzo” Leopoldo María Panero, Sombra.
“¡qué vacío tan inmenso,
tan inmenso! en derredor…” Amado Nervo, Los jardines interiores.
por qué aquel cadáver de la rosa en aquel entonces exultante
esconde la luz y apaga cuerpo y alma
en la pudridera donde llora
moho y lágrimas secas bajo el frío mármol
del jarrón
por qué aquel girasol vomita el fulgor de áureos pétalos
y agacha el cáliz seco y desgarrado y caído
cuando los astros luminares que tanto amaba expiraron a solas
en el largo viaje a ninguna parte
por qué aquellos cálices medio vacíos están llenos
de cenizas sin brazos, ni palabras amables en el corazón
del no muerto donde vive el ígneo gusano
de la desesperación
por qué aquel eterno retorno de nuevo acaba en las manos
y como déjà vu metódico requema por cada senda, por cada semilla
de dolor y sí, también de alegría aun árida y de fortuita belleza
de vez en cuando, en fin, por qué aquel cansancio
en la ciénaga secular
por qué acaece que el ser y el no ser lo sean al mismo tiempo al filo
de la cuchilla cuando tiembla el puente bajo los pies por encima
del eco estridente y voraz del silencio maldito
que serpea
sin caudal
debajo de la sequía
dentro de los párpados en las cuencas desnudas
donde sedimentan las esquirlas del ahogado gemido
del amado perro que no encuentra el camino
de regreso a casa a este lado
del ruido y la nada…
“Esa tristeza pájaro carnívoro;... [...]
Pájaro que picotea pedacitos de sangre,…” Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor, Tristeza o pájaro.
“Entre chien et loup
(entre perro y lobo) es como llaman los franceses a esa luz indecisa del
atardecer que se produce cuando el sol ya se ha ocultado pero la noche no se
ha adueñado todavía de la tierra; esa luz difusa y gris que se parece a lo que
en el cine llaman noche americana.” Julio Llamazares,
Entre perro y lobo.
"y tiembla la esperanza como una flor" Leopoldo María Panero,
Orfebre.
mientras escribo esta carta
sin destino
a la distancia de los lares que no imaginas, lejos
como nunca, contemplo
los barcos pasar y también perderse en un acaso tristísimo vaivén
vocalizando un adiós coral de visillos y luz
cenicienta y baldía
a esa última hora de la tarde noche
cuando entre perro y lobo
emborrona de sombría extrañeza el paisaje
de la vida y pienso, pienso
en ti, en vosotros y espero sin
esperanza
sí
como aquellos muy hábiles pescadores en la orilla
del Inarijärvi porque tal vez un día de éstos quién sabe
saltará el salmón de las frías aguas
y se dejará ver sin más,
ni razón…
"El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. —¡Lo creerás, Ariadna! —dijo Teseo—. El Minotauro apenas se defendió." Jorge Luis Borges, El Aleph, La casa de Asterión.
"Es de eso de lo que hablan, con lentitud, las olas.
Se oye pasar un tren por el puente de hierro
que cruza por encima de las casas.
Es un grito de amor desesperado.
Una triste ternura que se va." Joan Margarit, No estaba lejos, no era difícil.
Para Tao.
SIN TI en el rumiaje en la Soledad
en el laberinto que no habita ni siquiera Nadie
en la casa de Asterión bajo la cáscara
del Olvido con que me nombran
SIN TI Nadie sabe de Nadie en verdad y la Nada
creo que es la última cena
SIN TI la Melancolía de a gotas resbala
por las rocas de la gruta como fugaces estrellas
que alumbran los íntimos umbrales
SIN TI la casa de la Decepción
cuando contemplo el rostro de los otros sin máscara
y el de este necio aflictivo contrahecho
Mundo que huele a lodo
fétido y brutal
SIN TU MIRADA limpia y verdadera
que pueda contemplar ese mundanal espectáculo
por mis ojos
"Y aunque tú no has de verlas.
Para hablar con tu ausencia
Estas líneas escribo,
Únicamente por estar contigo." Luis Cernuda, Con las horas contadas, Poemas para un cuerpo, III.
"mala puta la muerte y su caballo encabritado su fétido atavío" José Manuel
Caballero Bonald,
Entreguerras o De la naturaleza de las cosas.
Para las Ausencias amadas que no olvido.
NADA, ni luz y el vacío relámpago
y el baúl devorado por la noche [que
sentencian] infinita
y apenas astillas de luciérnagas efímeras. Luego
sorda oscuridad y el laúd contra el rompiente y los desperdicios
de la pobre materia que somos, pavesas y racimos de notas breves,
de adioses eternos que a horcajadas se los lleva la masacre del tiempo
en la batalla.
Aún albergo, sin embargo, el consuelo [inútil,
quizá] de la memoria cuando entona los versos en las soledades: los que
contemplaron mis latidos aquellos días hoy ya cenizas bajo las raíces
de los árboles, o en la reverberación de las hojas y el zorzal
como signos [que conmueven], o en la honda, honda herida de la
tierra, lágrimas y el muy
frío
mineral.
NADA resta, salvo el espejismo del viento que toca la campanilla
de la puerta en carne viva las tardes encalladas cuando
[inútilmente, quizá] sin NADA que esperar sin lírica en deshaciéndome
larga, largamente os recuerdo, amadas
sombras...
"Todavía un instante, mientras todo se pierde,
la memoria que guarda la belleza de un rostro,
esos ojos lejanos que derraman
su claridad aquí, tan dulce y leve,
este amor obstinado
para cuando el olvido..." Ángel González, 101+19=120 poemas, Sol ya ausente.
"Quoth the Raven, 'Nevermore.'" Edgar Allan Poe, El cuervo.
In memóriam: a nuestro amigo, a nuestro hijo Tao que fue tan verdadero y bondadoso. Inauguro también un blog dedicado a su memoria: Leer Para Ser Libre.
de aquel valle deviene el aullido sí hoy aúlla el silencio
por las estancias que tú habitabas donde tú eras la certidumbre
de que eso era la vida. Con tu figura sobre la roca sí hoy aúlla
el silencio, el silencio que devasta estas horas, que retumba
en el hueco de la memoria última. El silencio
que es la hoja caída tal vez tu nítida ausencia que dibuja
algunas estelas en el aire como el último sendero
que recorras
hasta el nunca jamás de aquel cuervo
delante de mis ojos que hoy sin cielo han quebrado
en la fragilidad del todo...
TAO: SUS HUELLAS EN LA NIEVE. Te echamos de menos. Tu memoria pervivirá en nosotros; en verdad, tú has dejado una indeleble huella en el mundo, en la vida de todos...
"Roy: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
[ Roy muere. La paloma sale volando hacia el cielo. Aparece Gaff ]
Deckard (voice-over): No sé por qué me salvó la vida. Quizás en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca. No sólo su vida: la vida de todos. Mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: de dónde vengo, adónde voy, cuánto tiempo me queda... Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir." Del memorable pasaje del guión del film Blade Runner que dirigió Ridley Scott.
De oeste a este la montaña es llovizna leve. Lírica imposible de ser expresión: y dentro, dentro de mis cansados ojos como un azucarillo de albor se desvanece...
Se desvanece como también se desvanecen mis pasos, mis huellas. Agua es mi cuerpo; mi sangre, líquida piedra. El tiempo, un abrazo sin retorno que añoro algunas veces.
Se desvanece también mi boca luego mientras recito este mismo verso como si fuera el último que recitara
y del que no quedará nada de nada salvo que por suerte
se desvanezca también en vuestros ojos ahora como una gota de vida y resistencia si tú, lector, leyeras o contemplaras este poema delicuescente como un arroyo. Verdaderamente te agradezco que me hagas compañía durante estos pocos segundos que pierdes con este
poeta...
En una de tantas ocasiones que andaba por la montaña como suelo (especialmente por la Sierra de Guadarrama) nos encontramos este zorro y yo y por fortuna pude grabarlo en video, luego con el montaje este encuentro azaroso lo embellecí un poco más. Este video que, particularmente amo por la experiencia que supuso para mí haberla vivido, podría de alguna manera representar el sentido de este poema. Este zorro se me aparece no sé si ¿del vientre de la niebla o lo parieron los árboles y la montaña?, en todo caso, tal como aparece, desaparece... Se desvanece como tantas otras buenas y bellas cosas de nuestra vida que cuando se desvanecen nos dejan un poco más de soledad y cierta sensación de desamparo y abandono que tal vez podamos o no rellenar con otras cosas. Dale al play si quieres verlo o visítame en youtube.
Este poema está dedicado a TAO,
aquel perro labrador que ES:
sendero, compañía y
humanidad...
***
"El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao."
Lao-tze, Tao Te King.
¿Es posible
un poema sin palabras?
Decir
sin pronunciar: no hay huellas
en la nieve. Sólo refulge el pedernal a ráfagas
en tus labios, pero callas. Sólo acaso
estas lágrimas invisibles como puntos suspensivos
en el exhausto exhausto
vacío...
¿Cuánto más se puede decir sin decir nada
en absoluto? Estos versos
por supuesto no existen, luego callarán
para siempre...
El poeta en la cima de la Peña Blanca, vertical, caliza y guardiana almena
peñascosa de Peñalba de Santiago, la que también alberga a sus pétreas enaguas
de lino blanco la cueva ermita de San Genadio, ermitaño clave y revolucionario
que fue en lugar y paisaje de eremitas y monjes: el Valle del Silencio en la
comarca del Bierzo [al noroeste de España].
Blanquísima por la luz mordida cuando despiertas, o dulcedumbre
con manos de albura que sanan de viva piedra: virgen, troyana y
madre.
En tu alma cumbre cicatrizo al fin los párpados
cálices, y abandono un deseo hasta el otoño que devenga si
viniere. Así que otra vez me hables asimismo desnuda y con este poeta
echado sobre tus latidos amables [que de adentro
arrancan de raíz del centro de la tierra.]
Cuánto amor, evohé, se reúne alrededor de un corazón de tan
esponjosa materia, y cuánto se me crea a la vez que de nuevo vislumbro
tu cuerpo bañándose en claridades [no previstas en mi pagana biblia
de cabecera] guardando el secreto del silencio en sus tebaicos
brazos después de caída generosamente la lluvia
[como un
milagro en los cansados pies de los desiertos de este poeta...]
Dale al play si quieres contemplar las tierras, las montañas, el valle
que ha inspirado este poema y además escuchar el recitado del poeta [más o
menos afortunado] al final de este video: que realicé para que así
contemplándolo entendieran unos amigos mi pasión por estas alturas y sus
silencios. Puedes también visitar mi sitio en youtube para visionar éste y
otros videos también de mi cosecha:
http://www.youtube.com/DannyELest.
"Ahora, únicamente era Siddharta, el que se había despertado: nada más. Respiró profundamente y, por un momento, al sentir frío, se estremeció. Nadie
estaba tan solo como él." H. Hesse, Siddharta.
"— Tu problema, muchacho, es que aún crees, si eres un buen chico, serás recompensado." Elia Kazan, Los asesinos.
te olvidarán cuando tus pasos
no resuenen más nunca ni cerca ni lejos
de aquellos que tanto aprecias cuando en quimeras te halles, sabes que
te olvidarán cuando ceses y no llames
como solías a sus puertas
te olvidarán y así que no podrás eludir y aun denodadamente
la tristeza, la canción eterna
de la decepción, lo sabes
te olvidarán cuando tus pasos
no resuenen más nunca ni cerca ni lejos
y su inescrutable, hermético y sordo silencio
te haga desaparecer por completo
de sus vidas, lo sabes
no comprender será tu maldito sendero y así lo predijo
el oráculo: la maldición del porqué
opaco y confuso
te olvidarán cuando tus pasos
no resuenen más nunca ni cerca ni lejos
te olvidarán inapelablemente incluso
hasta borrar tu nefasto nombre del corazón
de las piedras
El poeta en Islandia, la isla de la Tristeza...
Puedes también visitar mi sitio en youtube para visionar éste y otros videos
también de mi cosecha:
DannyELest
"...de una cosa estoy convencido: que la necesidad de consuelo que tiene el ser humano es insaciable." Stig Dagerman, del cuento breve escrito por este sueco libertario de casi, casi el mismo título que la cita.
"Es increíble las pocas ganas que tiene uno de fingir en ciertos momentos." Michelangelo Antonioni, La notte. [Del guión del mismo filme. Diálogo entre el moribundo y su mejor amigo.]
Dedicated to Carola from Venray, Holland [Nederland, Netherlands, Países Bajos].
De ser colonizados algunos pechos por esos malditos peces
de arpones y acículas y rotos cristales y astillas
como redes de arrastre, escribirían
con sus corvos dientes a tientas en las paredes
del corazón, pero más allá de las depresiones en los cráteres
de los ojos, en conjuntos vacíos y en áridas bellezas
que en pie aún resisten. Pero más adentro como pétalos
desprendidos fuera del acuario adonde van cayendo de rodillas
como lágrimas hasta el fin de estos espasmos
y relieves casi sarmientos de sanguina
en el rostro revelado,
escribirían por ejemplo cuánto
hambre se les amontona, cuánto aman y no hay qué amar, cuánto
les desprecian [y tanto, ¿por qué?], cuánto manchan los falsos y quema
el frío en la desgana, cuánto desgarran la piel [en verdad,
no tan dura] las fauces de la soledad que les despedazan
los días infames, cuánto duele durante años
dentro de la bota una piedrecita, o cuánto más escandalosamente
agonizarían acaso en el suelo a pinceladas gruesas
de tiempo y asfixia o de malísima suerte,
pero, es verdad, a veces, los hermosos vencidos,
como campanas que repican rellenas de licor y sentido, sin qué decir
doblan como latidos aprisa, aprisa en el oído
del conmovido poeta
cuando la sangre despierta de noche en el beso
a la durmiente que camina entre los vivos
y los muertos
cuando la soledad de unos se restriega
contra la soledad de otros: tan cerca y solamente
respirando
cuando la caricia de mirarse es hasta un tanto tristísima en el aire,
pero es también la insaciable necesidad
de consuelo
cuando los versos que escribo acuden como el testimonio
de aquellas horas, pero ciertas en la palpitación,
luego mansa como lo es la lluvia de Venray aquellos días
despeñándose del cóncavo laberinto por la úlcera parloteante
de los tejadillos, por la pringosa neuropatía
de los tiovivos sin lucecitas en el destejer y demarrarse
o al derecho o al revés confusamente y escurriéndose el hilo nudoso
de sus vástagos espectrales en círculos
vidriosos
cuando la verdad es aún evanescente, pese a ser memoria
sin querer en estas manos, o peregrina aún por un sendero de pólvora
de hormigas por la discontinua línea del corazón
hasta el límite de las apariencias
y las palabras
como un manantial de signos para nada que nunca nadie descifraría
en el olvido, porque sólo aquellas hormigas saben
de la clave y de los fragmentos que abandonan
de repente en el naufragio
...en estas manos, todos los restos
como una isla que espera siempre un poco
de todo, un poco de nada, pero siempre
desierta sin viernes,
sin vosotros...
El poeta con unos amigos visita el museo Bonnefanten de Maastricht, Países Bajos [Netherlands]. Dale al play si quieres verlo o visítame en youtube.
"Y a un mundo que no tiene pies ni cabeza, de merced se le da [nombre de] el descabezado." Baltasar Gracián, El criticón.
No conviene, poeta, que despiertes, reúne los trozos huérfanos de ti mismo, de los otros, del mundo conocido esparcidos en el espacio de la bestia triunfante y anda con esta corona de carnaval a cuestas hasta la meta disponible. No mires atrás. Abandona en la cuneta las paradojas indelebles y los desconciertos, uno a uno recopila los rostros desdibujados de todos en la galería secreta [y llora si pudieras encontrar el manantial en el Jardín Terreno] o recuérdalos cálidamente siempre tal cual desaparecieron en la última escena del teatrillo de sombras chinas tras el telón y, aunque te nombren el desertor y el extranjero y te nieguen el pan y la sal en el destierro y cierren sus puertas, prefiero ser [el viento en los sauces] el proscrito invisible con una determinación sin brújula a refugiarte lejos, tan y tan lejos como alcance, de la especie incongruente...
Buscando el Norte (1ª parte). El poeta de viaje por Escandinavia. Dale al play
si quieres verlo o
visítame en youtube.
Buscando el Norte (2ª parte). El poeta de viaje por Escandinavia. Dale al play
si quieres verlo o
visítame en youtube.
"Nada se sabe, todo se imagina." Federico Fellini.
No podrías guardar la Luz en una jaula, la Realidad es altamente volátil y rehuye un límite de honestas proposiciones y entropía. Unos informan que es ilusoria, otros demoran el esbozo final. Se la define (sin manidas esencias y estúpidos que parlotean de absolutos) una hoja en blanco, por tanto escribe lo que te apetezca, pero no tengas miedo, escríbelo al vuelo en el aire, sobre todo, asegura que las montañas lo traen, sea lo que fuere, fresco y limpio sin polvorientos paradigmas ni dogmas herpes, así que no te fíes de hipnóticos púlsares y luciérnagas de colores con pieles de cordero. No seas carne de cañón
de sectas y religiones, de políticos y políticas. Escribe como quieras. Lee más y mejor. Piensa: Escribe tu vida mientras
Caminas...
El poeta en Reykjavík... Dale al play si quieres verlo o visítame en youtube.
"Lejos del mar nunca podrás ser libre." JM Caballero Bonald, Diario de Argónida.
Lejos andan los fragmentos del corazón (explotó como una granada inesperadamente, o por desidia), y se esparcen de una parte a otra de una ciudad cualquiera, sobrevuelan el vacío.
Como esos patos salvajes que hace años no vuelven, no recuerdan el rastro de vuelta, olvidaron la geografía básica y mi corazón por las mordeduras es el país incompleto. Anhelas reunir, como el doctor Frankenstein, los miembros, los despojos del rompecabezas, e infundir de nuevo la vida a ese monstruo necesario.
El poeta en Helsinki, Finlandia. Dale al play si quieres verlo o visítame en youtube.
"No sé si mis palabras son de paz y consuelo o de desolación." José Corredor-Matheos, El don de la ignorancia.
A mi amigo el montañero César Abalos que se lo llevó con 36 años un alud de nieve en los Pirineos de Huesca.
Se lo llevó el último suspiro tan helado del invierno al borde
de los primeros brotes de una primavera que se anuncia sin ti...
Se lo llevó tumbando el árbol aún tan pleno en la nieve, y por qué al borde del sendero me lo detienes cuando había por ascender tantos sueños. Por qué la luz de la montaña es un silencio ahora inmenso que atesora por codicia tu alma en un cofrecillo de cuánticas nubes que viajan siempre hasta desvanecerse del todo en el viento solar.
"Un ateo no blasfema nunca, y un ateo bien educado como yo, menos todavía." Antonio López Campillo, Curso acelerado de ateísmo.
"Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor." Eclesiastés, 1.1.18
Es sabido que los fanáticos fundamentalistas ni viven, ni dejan vivir...
Yo creo: que dios apesta, tal vez haya ingerido viandas podridas o cadáver del corazón de sus poderes en la tierra o al revés... Absténganse pues por el bien democrático mientras investigan el caso de comer religión monocorde: produce furibundas diarreas.
Consulte acaso o se prescriba para los infectados, si no fuera tarde, el don de la tolerancia, el de la comprensión; el don del equilibrio y una sobredosis sin misericordia de aire fresco y libre de rancios tóxicos contra esos fascios absolutismos que anhelan de aquellos otros tiempos pestilentes del nacional catolicismo.
LA ESPERANZA, EL AZAR Y LAS MATEMÁTICAS EN LOS HUNDIMIENTOS
"Sólo confío en las cosas inciertas..." François Villon, Balada de Villon, del concurso de Blois.
"¿Y me preguntas hoy por qué estoy triste? De los álamos vengo." Ángel González, Otoños y otras luces.
"Ahora sabemos por qué el Pantano de la Tristeza se llama así." Michael Ende, La historia interminable.
"I just need your star for a day." Nick Drake, Fly.
Si hallas el vestigio en la playa, creo que no es casual o que el Azar juega a desmontar esta comedia de cosmos en desorden y viceversa en espasmos de risa y dolor.
Si lo hallaras tira del hilo hacia ti mismo y descifra los binarios, reorganiza el caos de esta revolución que se avecina, el misterio que esconden, los indicios todavía no visibles ni congruentes, espera un golpe de suerte, no desesperes. Confía en la ciencia de la criptografía y espera aún más pacientemente de lo habitual que el mar traiga lo que no hay sin encomendarte a nada para que las piezas encajen. Comprende que la Esperanza es un axioma indemostrable fascinantemente complejo que se fundamenta en cálculos difíciles de contrastar o en irracionales acrobacias en el aire. Sin embargo, sé indulgente para con las tantas incoherencias, pero no, nunca la rechaces, aunque sea claroscuros en rifirrafe o ya ridícula de por sí: No sea que puedas necesitarla como es costumbre en los otoños que sobrevienen como si fueran inviernos en los habituales hundimientos en las noches más oscuras
cuando naufraga la armada invencible en un desierto sin párpados y no restan ni lágrimas, ni cuerpo siquiera para escribir un verso más...
"Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente..." Fray Luis de León, Noche serena.
Dedicado a Marta. Mi comprensión y mi amor...
Estimadísima Marta:
Ahí fuera estás, pero no, no sola: sin rumbo o rumbo al combate contra ti misma, mas dibujas [el mundo lo sabe] en tus manos limpias, sin duda, un camino de certezas difíciles. Creo que hay: [disculpa, Marta, que me atreva en aconsejarte] surcan demasiadas líneas para el atribulado quiromante en abigarrados bosques, o tal vez sea que sobran números, símbolos en la ecuación más compleja que manejas. Pero no es necesario,
no, no has de cambiarla, bella es tal cual, simplifica desde sus raíces cuadradas, tan sólo, el mismo algoritmo: el que tú serías como quieras. Sin embargo, prueba otro camino de tantos que existen, vuelve sobre tus pasos y recuerda los días felices: dos pasos atrás, uno adelante. Apunta esa brújula del corazón que sólo a ti te pertenece como un tenso arco y apunta certeramente y marcha en pos y resuelve este galimatías granado que es la vida, despejando las nubes más grises, las incógnitas que puedan resistirse. No es fácil: si abres las manos mira como aparece escrita [tan vital como tú misma] la clave [en sol]. Has de confiar...
Has de confiar en el amor...
Te suplico, Marta, que no lo dudes. Incluso cuando menos lo parezca te suplico que hagas las cuentas: el futuro espera, también los que te aman a este lado de la esperanza. Has de confiar...
Has de confiar en el perdón...
Te suplico me disculpes, Marta, que me atreva en aconsejarte. Adjunto este abrazo con el torpe mimbre de unos versos. El amor te guíe de ahora en adelante y sean tus pasos una flecha en la invicta diana, y sean de reconciliación y de alegría: sean...
Postdata: Me disculpes, Marta, estos humildes consejos en verso que llamarán a tu puerta en representación sincera de mi amistad y comprensión. No te ofendas...
"Érase una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos." José Agustín Goytisolo, Claridad.
"Probaré con un amigo pagano -pensé-, puesto que la amabilidad cristiana se ha demostrado sólo hueca cortesía." Herman Melville, Moby Dick.
Dedicado a los sin patria, a los sin familia, a los sin techo, a los sin suerte y que están al otro lado de la frontera de la buena sociedad, a los sin posesiones ni pijatostes para ostentar: a los vagabundos y a los don nadie de este mundo, a los que sufren por culpa de tantos que hay sin alma y sin vergüenza, sin escrúpulos y sin compasión.
Llamas a la puerta y Nadie responde salvo el Desdén, la Excusa, la Desgana: Los Tres Cerditos. ¿Quién llama?
––Espero, ayuno y pienso: Soy el Lobito Bueno.
Llamas a la puerta y esperas que alguien responda
o no
y tal respuesta parezca o al menos sirva para resolver el problema que sospecho es casi matemático: la confirmación de que existe el cero a la izquierda, que es el desprecio educado a la cristiana manera, oh, qué benditos los Santos Hipócritas...
Llamas o esperas y Nadie responde: usted vuelva mañana. Sin embargo esperas,
esperas una respuesta que nunca, nunca llega ni creo que pueda, pues, el tiempo levanta polvaredas tan infranqueables que es triste pensarlo, que abisman vorazmente todo, todo lo que amaste, oh, qué lástima...
Que se pierdan en los incomprensibles colapsos aquellas estrellas que un día iluminaban tu cielo sin dios en los días tumefactos
ahora, apenas, iluminado: un cielo adornado de jirones de luz perdidos en los barrios marginales del universo, de este caos sin aquel consuelo...
A THOR IN MEMÓRIAM, EL PERRO QUE AMABA LA VIDA CON ÍNTIMA Y ANIMAL FIEREZA
"Un día he de morir... Pero antes quiero decir por qué he vivido y para qué." Victoriano Crémer, Poesía total (1944-1966)
En un hueco albergas como el sueño de una sombra, como un telúrico signo dentro de todos los pechos amados que callan, en un hueco que es un silencio sin dimensiones como la luna que contemplo esta noche y que parece un ladrido lejano y que mueve las hojas de aquellos árboles cuando acuerdan no olvidarte en sonora homilía: ¿no es acaso tu ausencia una parte todavía de una sola respiración armónica y vegetal?
El poeta cree, sin embargo, que estás de alguna manera en este patio, en este valle: que es un hueco, un hueco que es un silencio fieramente agazapado todavía en la alfombra del salón al acecho del amor que sí esperas para latir, para mañana ir de nuevo a la caza de un poco más de amor, por supuesto, después de la siesta...
"Que el sol vaya a salir mañana es una hipótesis; y esto quiere decir: no 'sabemos' si saldrá." L. Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus.
Durar tiene un porqué
Durar hasta cuándo, aun sin un para qué, un vector
matemáticamente improbable
que conduzca a ese claro del bosque, pues
No todo tiene una explicación. Las cuerdas infinitesimales, los universos paralelos tienen nudos que nunca desenredo, aun no cesando jamás en el tan inútil empeño de intentarlo una y otra vez...
Durar tiene un porqué
Simplemente
En verdad ahora por fin lo sé: mis amigos esperan que
"-En lo que toca -prosiguió Sancho- a la valentía, cortesía, hazañas y asumpto de vuestra merced, hay diferentes opiniones; unos dicen: "loco, pero gracioso"; otros, "valiente, pero desgraciado"; otros, "cortés, pero impertinente"; y por aquí van discurriendo en tantas cosas, que ni a vuestra merced ni a mí nos dejan hueso sano. -Mira, Sancho -dijo don Quijote-: dondequiera que está la virtud en eminente grado, es perseguida. Pocos o ninguno de los famosos varones que pasaron dejó de ser calumniado de la malicia." Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha, 2.ª parte, Cap. II.
A Bautista en el día de su cumpleaños. No te preocupes por lo que digan esas víboras rayadas...
Don quijote busca el amor en una copa de ron,
y cuán verdadero o no
Harto del desprecio y la indiferencia de aldonza, la porquera.
Harto de un mundo que huele fragantemente a la Putrefacción que veneran como al Oro, y a esa crueldad que ésos elevan a limpio valor en bolsa: Sé que te duele que capitalicen el ajeno dolor...
Pero no hallas en tus callados pozos más que una senda vacía sin aquellos horizontes [tan posibles como creyeras], un sendero sin finales felices, o un manantial bastante seco y [tal como dirías, repetidamente] tan, tan cansado...
Pero no: Oh, don quijote, por qué has de sucumbir
a esta cloaca general que anega hasta las tierras que nunca pensaste que iban a caer en la sepsia...
"Radix Omnia Malorum Avaritia" Grafitti, cuyo acrónimo ROMA [La avaricia es la raíz de todos los males], se popularizó especialmente en las colonias de la Roma Imperial entre los rebeldes e inconformistas con el sistema de valores y de poder imperante...
La Corrupción comienza:
antes de morir, incluso, antes de pudrirse la materia frente al espejo en vencida lid contra el tiempo así al menos dignamente;
o, por el contrario, a compulsivos golpes de codicia como es connatural en los egregios estúpidos, luego conocemos
"Los cristianos -y hoy singularmente los católicos- hacen denodados esfuerzos por sostener la ficción de un dios que les oye y hasta los escucha e incluso les habla y les responde; es una pantomina tan voluntariosa como indecente." Rafael Sánchez Ferlosio, God y Gun.
"Por mi mala cabeza creí en la libertad, otro respira incienso las fiestas de guardar." José Agustín Goytisolo, Algo sucede [1996].
¿Existirían dios y sus legiones de administradores y estafas
si no tuviéramos el ancestral temor
ante la nada, o esa inculcación secular de la culpa y el miedo
y otras ficciones para consolidar sus poderes, sus negocios? Después
de todo, ¿a quién pedirás cuentas si luego escapas
por el desagüe a ninguna parte
y solo? El que imagines: sé tú y por fin
sin qué temer advertirás Ser
Libre
de esos largamente inquisitoriales
carceleros. Parásitos, gorgoritos en La
Conciencia de quien descuidado
les franquea La
O acerca de los prejuicios sin conocimiento o el conocimiento dado por segundos, terceros o cuartos traseros y rumores no cabales ni por casualidad aproximados. Es la muerte de la ciencia y del sentido hacia lo absurdo y sus reducciones, y hacia la grasienta maledicencia de los que cacarean como gallinas afónicas por manchar, despreciar o no sé qué daño cerebral padecen para así fabricar tales cosas o también sentenciar sin cerciorarse y para qué, ni acaso ¿preguntan lo que no saben?, o sólo es animadversión tal vez o llana estupidez (o ambas llagas supurantes) a juzgar por el estilo y estructura que manejan en su energuménico Raciocinio, porque hasta Rocinante piensa con mejores acordes y más complejos ideogramas [por fortuna, para don Quijote].
"Aunque ahora todos te muestren silente rencor, ya vendrán quienes te juzguen imparcialmente." Séneca, Ep. 79.
Mientras que descifro [y por Cibeles que lo pretendo con terqueza] lo que hubiere [y con tristura] debajo del vuelo del moscardón y aun debajo de los tantos dimes y diretes de los idiotas, y aun más cerca del suelo donde zascandilean las sabidillas cucarachas, donde rechinan en folclóricos patinajes y otras viles danzas con sus tantas patitas un poco retorcidas como nudos de a ocho acompañándose de aplausos jondos y risas mochas y el hiperbárico asombro de aquel abducido público;
y mientras que a fe yo asumo honestamente que la ecuación no cuadra y la igualdad que resulta no es todavía un juicio válido, y todavía incluso me parece sólo una hipótesis [o al menos, materia oscura] hasta que la x no sea difusa o la y suficiente y operativas conjuntamente, y diría casi además que se ha de sospechar de si hay un margen de error o residual distorsión en el lanzamiento. Así que para bien por sana prudencia necesariamente se ha de establecer, en su caso, un plan de correcciones póstumas y breves, pero buenas disculpas...
aquellos gentiles por encima de la redonda natura de la verdad cenan lixa lengua de escuerzo y rumian lo mismo y parlan y anuncian bárbaras afirmaciones, y pactan el ostracismo de los otros porque les caen del cielo seráficos mendrugos junto a coprolitos de laxa sabiduría ya maduros, o parlamentan con el asno académico don "Qué alto concepto de mí celebro en mi villa lobo con vellón de oveja" [en fin, claro ¿qué podría aprender de los humildes? Él Que Es el Excelentísimo que no lee demasiado] para pedirle en gravitatoria audiencia oh, neutrales consejos acerca de los bogavantes en hoteles de cinco estrellas y lo torticero de quienes no gustamos del lujo por incongruente con este paciente planeta y dos tercios de sus habitantes sin puta suerte ni rala fortuna;
aquellos comensales chapotean en su menguante océano de jiliput en mesiánicos tonos, o en charcos de muy agria leche como cotorras dispépticas sin quietud. E incluso se cuelgan a la orilla del probóscide el ideario zote antes de parir miasmas y decirlas, o bien explotan sus quistes silvestres y fobias en racimos engarzados como ristras de perlas blancas sin probable mácula, y en histrionismos dicen patrióticamente mano en pecho o más alto de cara al sol
[después del ya protocolario zullón]
con mala sangre cosas que parecen buen pote y santa ciencia, a la vez que pochan [y reducen a la enésima] la eidética cebolla en aceite de ricino superior. Por supuesto, luego purgan por sus tantas patitas abajo abajo en dicharacheros arroyuelos que parecen palabras, frasecitas, párrafos en bobélicos dialectos, mas lo cierto que es sólo, como dijo el filósofo, distinta y claramente: sólo mierda y hondísimos regüeldos...
"Puede que la vanidad de más de uno quede afectada. Pero la física sabe hoy, en efecto, que la materia, incluidos nosotros mismos, está compuesta en un 999 por mil de puro vacío. Verdaderamente, no somos nada." Manuel Toharia, Hijos de las estrellas.
"... no siempre una derrota es un fracaso ..." Félix de Azúa, Mansura.
"... lo sabemos bien: los mejores de entre nosotros no regresaron." Viktor E. Frankl, El hombre en busca de sentido.
Si cumplieras los cuarenta no olvides la gesta de Leónidas en aquel mistérico, sinfónico y desconcertante desfiladero de pesadilla en olíbanos de muerte. La Historia en aquel entonces [tan absurda como ahora] sólo era una gota en el océano y tal barahúnda era menos [tan ahora como antaño] que las cenizas de la misericordia del Innombrable. A Leónidas [y a su hueste] les sobrevolaba el Fracaso por encima de sus cabezas [como lo suelen esas carroñeras, además de ruines, hediondas aves]: eran negras sombras y arqueros en la otra mitad del cielo, e infinitamente, pues, les superaban sin duda en número las tropas de Jerjes, los henchidos [casi malvados] tontos y la miserable maledicencia, [oh, sí] las Ratas que echaban espumarajos por la boca en la refriega, los que perdían el culo tras la gloria y dos o tres mil dólares, o un puesto directivo para adornar el último estante, la fachada del edificio o la vaciedad del salón [oh, sí] exquisitamente decorado de escoria esnob [y en sí o para sí aparentar que no es sólo mísero sílice y polvo]. Los que adoraban la máquina de picar carne humana de la marca F. A. von Hayek y su legión y coro genuflexo de pijosliberales sociedad anónima [oh, sí, muy devotos, caritativos y cristianos santificando en el nombre del Padre el inicuo sistema]. Los putos mercachifles y corporaciones neoalgo que a punta de rifle cazan impunemente los últimos elefantes en sus safaris privados, [Humanidad, Justicia Social, Derechos Humanos, Democracia de la verosímil, que no la del teatro de títeres y lengua de trapo tan vidriosa y doble como ahora...]
Leónidas, ni qué decir tiene, [y los suyos] comprendieron sin [apenas] esperanza esa estampa del mundo, y en sus hígados la tatuaban para no olvidarse. Así que aceptaban su destino después de lanzar al aire sus propios dados tan libres e indómitos [como ahora]. Sin embargo no, no se rinden. Entonan el canto del humilde en la parrilla ardiente. Pertrechan las doscientas trirremes y Leónidas, el santo perdedor, el rey de los trescientos mendigos, iza en lo más alto que pudo el pendón de la derrota. Oh, sí, nunca se enorgulleció más de ser el último de la fila. Avanzan y saben [sin dios, sin fe ni paraísos para crédulos o encantados por el santo huevo de la Serpiente de Roma, sin religiosas mentiras ni huecas esperanzas]. Los guerreros antes de caer guardan el alma en bien sellados cofres de cobre. Avanzan y saben que el último tramo es siempre el más arduo e interminable en los límites hacia los otros ¿cuarenta y tantos? Avanzan y saben y a contracorriente y hasta el final de la escapada es el viento limpísimo de la montaña su mejor y entrañable amigo y aliado. El resto, qué importa, ¿quién no sabe el desenlace de la Historia? ¿No es acaso predecible? El grito es la verdad. El grito es digno en su existencia desnuda frente a espejos rotos. No haré más preguntas al testigo. Visto para sentencia. Se levanta la sesión. Sin embargo la lucha sobrevive...
[Vencen los Cabrones como siempre tal como estipula el contrato con el mundo que se ha creado.]
"Soy un árbol que ha crecido a la sombra, y hoy extendí mis ramas para temblar por poco tiempo a la luz del día." Gibrán Jalil Gibrán, Las Alas Rotas.
Dedicated to Christina [from Germany] because once she smiled so truly pretty near O Cebreiro walking El Camino de Santiago under a strange sky...
ES Christina y a lo lejos: y me sonreía hacia el fondo donde acaba
la luz sutil como de abrazos presentidos la montaña colgando apenas de un segundo sin peso la inflorescencia de mayo en un cielo de oleajes amarillos la sonrisa que resplandece de este a oeste lo que ensombrece la vida
ES Christina y a lo lejos: y me sonreía hacia el fondo donde acaba el paisaje, el camino
[en un celaje de nubes cúbicas mientras cierro el libro y mi corazón de nuevo: cuando anochecían las certezas últimas que abandonaban el fragor de la batalla muda de siempre hacia un incierto, antiguo y conocido cansancio mío]
ES Christina y a lo lejos y me sonreía: pero infinitamente...
"¿Quién mis voces ha escuchado?" Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño.
Dedicato a te, indimenticabile e cara Isabella: pellegrina che conobbi nel Camino de Santiago attraverso suoi loquaci sogni... Ringraziamenti soprattutto a te, eppure anche a Mauro, a Lele, a Roberto, a Francisco e alla sarda Giovanna [qui è una grande entusiasta per Ariosto e il suo epico Orlando Furioso, quindi semper io mi domando veramente se Giò è: ¿o Bradamante o Angelica?].
Cuando todos duermen tal vez negociando la Paz con las Sombras, conversas con tus Sueños tú, Isabella: al menos tu voz apacible como si de la Nada surgiera recorre la estancia vacía y la siembra de palabras fértiles [como una bandada en vuelo de aves dibujando acrobacias de Signos contra el ancho Silencio], pero no recolecto más que indiscernibles Rosettas e ignotas tertulias o líricos nudos. Tú, Isabella, ¿vives qué sueños. Sueñas que vives? Ahora comprendo que así es cómo embelleces los jardines de tu Alma [que habla por ti] cuando nadie puede verte al otro lado del espejo por entre la reverberación de la bóveda y sus laberintos imposibles y entonces finges dormir secretamente o duermes tras los visillos más viva, más despierta que los otros. Lo so: Perchè la Verità nel mezzo di questi boschi fluisce dalla fontana di tuoi sogni, y los regalas como el oráculo al poeta insomne cuando todos duermen tal vez gestando una metamorfosis u otros renacimientos, y antes que el sol sea [si asoma] otro punto y aparte, otra estrofa en la cima de la deforme e incesante Girándula de la Fortuna: el iris tuerto que riela sobre las cuerdas trémulas del piano [que son de Agua] y que pisa sin piedad el macillo salomónico sobre las sílabas tónicas al azar, sin rima ni providencia, del Verso y la Vida. Qué será, será...
"¿Para qué abandonar mi guarida celeste? Llamaba una campana." Pablo García Baena, Los Campos Elíseos.
Dedicated to Suzanne, pilgrim from Chicago (Illinois, USA) to Santiago de Compostela.
Es la Memoria una casa de verano y donde, sin embargo, soleada Suzanne sueña bajo el Pórtico [te recuerdo]. Quién no lo sabe. Es un Ángel que porta una candela de incienso y palabras y después de cada jornada [es cierto] un poco de té y en la última escena, dormida [te recuerdo]. Dulce, dulce Durmiente. Buen Camino, mi niña. [Cuánto duelen, es cierto, los adioses que se pierden como marinas miradas en mares abiertos. Me pregunto cuándo se apearon los ángeles...]
Sospecho que es [y lo será] también aquella casa, asimismo, mi casa de invierno cuando las horas y los sueños sean tan escasos como innumerablemente quizá sea la vigilia de la Nostalgia sin horario, sin lírica
[como aquellos faros viejos e inútiles del fin del mundo en el fondo de un medio vaso]
de aquellas hojas caídas de los más amados y vivos árboles del Camino aún palpitante en el pecho de las piedras. Luego piedras como estrellas sin cielo. Luego piedras ya frías del otro lado del pretérito imperfecto...
“Gritó, golpeó la puerta, intentó forzarla golpeándola con el hombro; después, al mirar a través de las ventanas, se dio cuenta de que la casa estaba vacía." John Cheever, El nadador.
Volvería a casa si tuviera la certeza dónde ir, dónde está. Desapareció un día bajo la tierra la casa de mi padre. Comprendo
que después del sueño y de no poseer Nada a qué poco importa poseer cuando despiertas frente a cielos mentirosos
tan sólo resta el camino y el viento salvaje bajo los párpados. Acepto dolorosamente. Acepto mi destino y el de los otros...
"¿Las lágrimas que no se lloran esperan en pequeños lagos?" Pablo Neruda, Libro de las preguntas.
A Nuria.
No creo. Escruto los caminos desde la encrucijada que me desafía del ayer en adelante y los impugno, anhelaba factores los alterar, pero inútilmente se me negaron de siempre las matemáticas y la contabilidad que se gastan esos miles de listos largos en malicia, difamadores mangosta y otros coprozoarios, se me negó también la física indigesta de los conjuntos acompañados del simplón simplicísimo runrún del rencor y el odio a dos lenguas, incomprensibles ambas. Porque al contrario el poeta hace largo tiempo decidió Ser por decencia de los últimos de la clase cerca de las ventanas, o un santo perdedor más o menos...
Y en este pentagrama, sin embargo, no acierto, no marcan el compás debido, se me aparecen luciérnagas sólo sin traducción como del fondo oscuro una serie de notas imperfectas a pie de página, porque efectivamente Todo es tosco recorrido y Azar, como ramas secas a posteriori que se rompen sin estridencias o flotan con rumbo a nortes aparentes al encuentro de no sé qué porvenir ilusorio, o se cansan de ir a contracorriente en este río a esa mitad de la vida, tal vez, sin armonía la composición que un día de tantos se descompondrá sobre un Montón de Trigo.
BREVIARIO DE PODREDUMBRE. HIPÓCRITAS Y DE DERECHAS, QUÉ CRUZ
"No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos." León Felipe, Parábola y poesía.
Debajo del culo adiposo del hipopótamo barbialbo se acrecientan el Magister, el soufflé Seta y las Moscas labiadas, y articula el mayúsculo esputo que lametean los irrisorios dislálicos, los lacios tontos y los santos bipolares con gomina y vítores miasmáticos y viva españa. La vieja guardia del Apocalipsis y los tres o cuatro jinetes y los numerarios a horcajadas sobre su tan brevísimo y triste talento cabalgan
sobre burros hirsutos o torpes y magistrales burradas. Descerrajándose sus chirrioflatulentas boquitas de cereza estos braquicéfalos artistas de la desvaída memoria: se les atascan las elongas quijadas, cabríos aprendices de Mefisto...
en halitoseísmos y a trampantojo y en palabrones más gruesos y sin mesura que su febril hemoptisis culebreándose por las comisuras umbrosas hasta la ciénaga,
"Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda." Julio Cortázar, Rayuela.
Si nacieras hija mía alguna vez te suplico recuerdes el Amor con el que se te concibió, qué más puedo pedirte, te asiste la Razón en lo que concierne a las raíces podridas del orbe que transitarás de aquí en adelante, mas quiero pedirte no sucumbas en fin al Odio, ni a otras industrias similares.
Si nacieras hija mía alguna vez serás la majestuosa espiga, la corola boreal y el fruto que redime por lo que tanto merece haber nacido [y morir, es cierto, alguna vez que otra]; serás la corona también de un rey sin patria por la cierta fatiga [en fanegas rotas] de haber vivido, haber amado tanto en esta vida que hierve todavía [y quema de vez en cuando]. Te suplico recuerdes que esa aventura exige de un mínimo de decencia y de verdad en tus silencios, o en tus latidos y expresos que empujarán tus pasos de aquí en adelante; exige de una mirada tan limpia e incesante como puedas en este lodazal de Hombres y cerdos. Te suplico que tu Revolución comience sin duda ni vacilación en destronándome...
"La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora cuando la mayoría de la gente muere, cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores temores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos..." Ingmar Bergman, La hora del lobo. [Del guión del mismo filme].
Oráis al dios del dinero antes de escuchar el sermón de los domingos, o antes de firmar otra pena de muerte. Oráis al carnero necrofílico que berrea, que sonríe en pantalla abiertamente complaciente con un rictus de locura y desgracia zopenca que destila de sus manos de torpe carnicero, que masturba en psicofagias a los más borreguiles dopados que no saben más que de sus reductoras fronteras y de sus banderitas con alfileres que clavarán con esa crueldad [la Peste de nuestro tiempo] sin la mínima decencia en mapas de otros colores...
¿Cuál será la próxima guerra para estos memos cum laude? Por los gusanos sabréis dónde se pudre el queso tan codiciado en las pesadillas...
"Good morning, starshine The Earth says hello You twinkle above us We twinkle below." Del filme Hair.
Ni Dios es necesario, el amor sólo es amor, el bien sólo es bien, cuaja como la nieve sin más en la fría piedra los días que no encuentran ni nombres ni verjas, y quienes mal quieren alambrearlo no saben lo que hacen, ágnus dei, sofismas en mano armada de hipocresía manifiesta como míseras lanzas de Longino, con la intención de hundirlo en charcos de miradas sucias y miserablemente diminutas, que se hacen rancio y fundamentalista púlpito y barata política; pues, perdónalos: Cristo hace tiempo que se marchó de sus viciadas iglesias junto a Isis, la madre, ¿no habéis caído en la cuenta que resuenan vacías y huecas? Descalzo y desnudo vive del aire limpio en las calles y de quien bien quiera sin evangelismos, cucos teocambistas, acogerle sin partido ni alianzas libremente apóstata: tras las huellas del que fue su amadísimo y mejor apóstol, de María Magdalena para no fundar otra iglesia nunca, nunca más, [Cristo Laico]. Sirius en la oscura noche es el mesías para quien sabe mirar el cielo, good morning starshine; para quien sabe contar el karma que nos resta como monedas sueltas en los bolsillos propios, el karma que se gana sólo sobre las sandalias rotas y olvidadas de los desheredados. Quien tenga oídos
"...Que es propio de los dioses no necesitar de nada, y de los que se parecen a los dioses necesitar de poquísimas cosas." Diógenes Laercio, Sobre las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos.
Aíslo el virus de lo innecesario, bien descrito en la fracción [machando el cálculo] no querer más / de lo que necesitas = es posible que la paz que otorga sea un bien más valiosísimo que el oro en lingotes, pues, qué poco o casi nada hay menester para vivir dignamente, la mayor parte es el equipaje de más, creo que después de evaluarlo sobra, oh, casi todo. Que no se equivocan las exactas matemáticas en estos términos. El equipaje en este asenderear sin fin siempre pesa pesa siempre demasiado.
GLOSA, ANOTACIÓN Y CABREO INÚTIL, O DE LAS MISERIAS DEL CAPITALISMO
[Me dispone de mal humor, les ruego me disculpen. No soporto definitivamente estas Natividades o la Gran Puta de la Metrópolis, ni el resto del año por lo mismo o alrededores en estas y otras saturnales o mitralias del derroche bilioprolijo y obsceno e incomprensible, y de la vanidad estatutaria en el Occidente más idiota, más rico en el aparatarse y gastar en exornajes para ser alguien en el escalafón, paupérrimo Jacob, en la escalera de valores de la oferta y la demanda, en la pirámide cumbre del depredador/depredado y su muy alargada sombra de hambre y guerra y muerte hacia los mundos aparte, apartados y terceros o fuera de onda. También me siento un extranjero en mi barrio, a este lado de la "feliz" frontera...]
PREGUNTITAS Y CABRIOLAS RETÓRICAS BAJO UN SOL DE INVIERNO
"¡Encinares castellanos en laderas y altozanos, serrijones y colinas llenos de obscura maleza, encinas, pardas encinas; humildad y fortaleza!" Antonio Machado, Campos de Castilla.
Un verso blanco/huérfano en zigzag sostiene un cielo metálico azul y frío y en sus finísimos labios, es la línea superviviente de la montaña, Silencio y Altura. Sin embargo un arroyo secreto declama en mutismos Braille desplegándose por entre las frondas de roca [por debajo de la luminiscente albura] el canto de un colibrí imaginario y a vuela pluma, y se detiene aparentemente, como si brotara de un lienzo japonés, o ramonea las burbujas hasta perderse en la llanura planicie [tal vez siena volátil o volavérunt], y se difumina en inasibles policromías, en intervalos nudosos y graduales, latidos y violáceos y cometas de papel dragoneante, de colores inadvertidos y letanías armónicas casi palpables, y tan próximas a la piel en los redobles pandos de uno, solo y desierto por la calidez prosódica de la caricia casi Penélope solamente mirándote, Materia y Alma.
¿Adónde termina, sadhús/encinas que a contra luz amanecéis sobre el filo de la navaja como monjes meditantes y sombras, vosotras que guardáis en la estoica mirada [la Mirada del Perro/Ángel] el destino del agua entrañable y el misterio del dodecaedro a media legua de Damasco, como cristaleras rotas, en los brazos del valle bajo este sol de invierno?, ¿ADÓNDE TERMINA CAUDALOSAMENTE TANTO AMOR QUE DESPERDICIAS?, ¿adónde abandonan en fin sus flores cansías, sus estelas funerarias como de muertos desconocidos sin nombre inscrito ni historia, sin ruegos ni preguntas? ¿Lo sabéis? ¿Adónde se apagan mansamente los últimos rescoldos en los pudrideros, en las escupideras, en la Torre del Silencio?, ¿o acaso es indestructible como parece disperso en el Todo [lo que eso qué coño sea], en la mezcolanza, en la transmutación los menudillos y el polvo óseo y el almizcle de tu palabra endeble y frágil con las tierras de barbechos secanos para el buen vino, con las tierras de los caminos sin maleza ni huellas dactilares, con los que hallan un lugar de honor en el salón de los pasos perdidos de tu memoria almazara [algarabía de cefeidas un día sí, otro no] tan abigarrada de trastos y adornos inútiles? CUÁNTO ME GUSTARÍA SABERLO...
"... en la casa de la poesía no permanece nada sino lo que fue escrito con sangre para ser escuchado por la sangre." Pablo Neruda, Para nacer he nacido.
No quiero demorar más lo inevitable, el viaje de los viajes, el del solsticio de invierno hacia Santiago de Compostela, el que fluye [cuanto más lejos, más cerca] sobre esa rambla de areniscas movientes, de ancestrales tortugas de un Zenón casi vencido, las que pacientemente rugen en el valle y, por la ceremonia en oleajes de la nevada caída, alcanzan de a poco y recubren la cordillera de salomónicas o belleza en la distancia desvaneciente [por ser la agonía del Oeste un rosario de cánticos vesperales en tonos burdeos y blanquísimos pastel] o algo más que todo eso quizá.
Y los pasos encontrados [o perdidos] se desgranan sobre las hojas [como por alfombra mágica] de gota en gota, caedizos desde los pliegues pelágicos de la caverna [donde muere el tiempo de suyo en sacrificio a la luz del aire eléctrico del tránsito, en el sacro rompimiento de las coordenadas habituales] al centro mismo del claustro merodeando los rosales, donde la alegría es una fuente de palabras amables por fin balbuciendo la claridad del paisaje: en el abrazo con las transparencias [hendiendo los ojos húmedos] de lo inútilmente divino y de la fe en lo humano, si no esperas escasamente [al menos lo posible]; en el motín de las aves aleteadoras desde el légamo que huyen como oraciones quizá vanas, ¿aún cuántas preguntas tiemblan como lejanísimos chopos en todos los viajes de invierno que se me vienen a las mientes, en esta veladura de imaginarse el poeta caminante como una figura sin enfoque perdiéndose en el sendero como una mancha de color junto a los otros colores sobre blanco atmosférico y texturas pastosas también sin apenas lindes?
[No quiero demorar más lo inevitable, el viaje de los viajes, el que desnuda después de andarse cientos de kilómetros...]
"... pues en aquellas noches de postrimerías lo despertaba el espanto de que los muertos de la patria se incorporaban en sus tumbas para pedirles cuentas del mar, sentía los arañazos, sentía las voces insepultas, el horror de las miradas póstumas que acechaban por las cerraduras el rastro de sus grandes patas de saurio moribundo en el pantano humeante de las últimas ciénagas de salvación de la casa en tinieblas,..." Gabriel García Márquez, El otoño del patriarca.
"ECONOMÍA. Señores políticos: / Impedir una guerra / sale más barato / que pagarla." Gloria Fuertes, Historia de Gloria.
Cuando decís que 30.000, ¿importa uno más o menos? Seguro que es una cifra mayor, pero podríais también haber dicho que 10.000 o 200 o ¿por qué no tres o cuatro para redondear como el asesino analfabeto que cuenta con el ábaco trucado? Luego bañáis en cal viva la verdad para esconderla [el lobo vestidito de ñoña abuelita] y parezca lo que no es bajo la tierra de 30.000 toneladas de mentiras y maquillaje narrativo. Verdaderamente, ¿importa la cantidad de los cuerpos amontonados como colinas de sal que aparecen descarnados como florecillas secas y manchas de café en sus informes recién lavados? Los insectos larvarios crecen en vuestra boca, prolijas estadísticas, balances positivos y patriotism for sillies. En verdad, ¿importa uno más o menos? Es la vida humana despreciada, mancillada, humillada, amortajada: la vida como sólo un número en los morros de unos cerdos escondiendo sus pequeños ojitos dentro del montón de grasa y mierda en gordas jetas para no delatarse en el acre tejemanejo de la Granja. Cuánto asco se me segrega al contemplaros en versos libres. A la orilla de este sol del mediodía europeo no hay claridad más cierta, sois los mayores criminales de guerra desde la Segunda Grande. No hay espejo en este mundo que soporte vuestros crímenes ni vuestra vergüenza, ¿hablo claro?
"La boca de la vida besa mi boca." Pablo Neruda, Odas elementales.
En este libro de las horas exangües, evisceradas Que cayeron en combate, capítulo preámbulo, párrafo tercero, Casi al final [del día] donde dice maitines se quiere decir vísperas, ora pro nobis. [Nota: Conviene que no lo corrijas...]
"El hoyo los había estado esperando sin verdadera esperanza ni interés. Ellos caminaban divertidos; unos se apoyaban en otros; algunos seguían solitarios y sonrientes, hablando a solas y en voz baja. En general, discutían planes y hablaban del futuro y del futuro de sus hijos y de las pequeñas y grandes revoluciones que sostenían en libros clavados en las axilas." Juan Carlos Onetti, Dejemos hablar al viento.
A Jeremías.
Escuchar en boca de otro, en un fraseo que hiela los ríos, que un respetado amigo halló la muerte en avaras milésimas, por milímetros, es inesperado que los frondosos álamos sean hendidos por ese hacha en su filo más humano, demasiado humano, una extensísima estepa de fino hielo que se quiebra en las paradas cardíacas. Y por la gracia tal vez intempestiva de un dolor de áloe y miel te visité en el umbral de la mano de la ciencia archivística y la nostalgia lega, en los cientos de anaqueles guardo tus cuatrocientas hectáreas de humanidad sin marcar, en mi memoria catalogo y resisten los pergaminos reconfortantes de tus palabras, porque en este reino de signaturas y libros y silencio el expurgo está expresamente prohibido. Los velaré entonces como esta noche velo tu cadáver, en esta noche que tú estás más cerca del aire, del fuego, del agua, pronto cenizas pavesilentias en honduras todavía sin fraguar, en la vía de ese hilo invisible que te une al águila y a las estrellas taciturnas en límites de acuarela. Un no sé qué conmueve en esta pintura; y qué sé del protocolo a seguir en estos casos. Te diré sólo adiós, te quiero, hermano, y que ahora viajas conmigo donde quiera que vaya, en mi zurrón de caminante te guardo junto a las esperanzas mordidas que aún abanderan la resistencia por el tanto amor que rendimos a la vida
Victoriosamente
contra todo lo mezquino y la ponzoña salvaje y omnívora en la buena tierra.
"Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor poema es esto y esto y esto y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy que existe porque yo existo y porque el mundo existe y porque los tres podemos dejar correctamente de existir." Juan Larrea, Antología 1915-1931.
El Poeta?] Es la mirada acuática del que sueña las pesadillas que yacen en los periódicos mojados por la tormenta. La mirada del que vive aún preguntando si existen los ángeles en este vertedero para que guarden en tu ausencia [de Heraklés contemplativo, o por el diario arrebato de esta Divina Commedia] en lugar seguro mientras acabas este viaje, no tanto tu suerte, [aletearían como inútiles colibríes con desgana a dos metros sobre ti, pues, nadie, nadie te echaría de menos ni en Berlín ni en el cielo],
sino la Poesía como intimidad y certeza, el último refugio del que no cree apenas en este coso mundanal ni en el futuro, del que no espera más que el temblor de las hojas de hierba un buen día no previsto en tu agenda de mano, [casi rellena de recortes y papelillos en verso para disimular que no está medio vacía, diantres].
"May you always know the truth And see the lights surrounding you." Bob Dylan, Forever young.
"Más sol, venga ese mundo soleado, superior al deseo del fuerte, venga más sol feroz. ¡Más, más verdad!" Jorge Guillén, Cántico.
Si hormigueas en el OMbligo, Oh, MANIfiéstate, Sol, en lirios y trémolos, y auPADME de la UMbra branquial a la nube lírica. El bendito Baco bebe menos que un falso budista.
Oh, un amigo intrigante don Lamia en las más altas esferas cuadrangulares y espesas, acaso, ¿el último mercader del amontonarse ovejario, de una tristísima y larga lista en las cloacas de la codicia heptadélfica y la envidia con saña y delirios/difamias en aperitivos y tapitas para el paladar del asno Risotadas?
[Oh, un amigo desconcertante (y añorado en verdad) del que no esperabas, ni comprendes tanta generosidad en silencios administrativos, ay, infelice, ¿qué delito cometí contra vosotros, amigos...?]
Oh, un amigo de la infancia, ¿dónde descansan por fin sus huesos osteopóricos?, ¿en qué estrato de Atapuerca Airport asoma la escápula adánica del prehistórico malentendido en la enésima criba de hilachas?
Si hormigueas en el OMbligo, Oh, MANIfiéstate, Sol, en lirios y trémolos, y auPADME de la UMbra branquial a la nube lírica. El bendito Baco bebe menos que un falso pacifista de derechas, y corbata rayada tal vez y a juego lengua que parece un billete glande de quinientos, y va de jipiesco morondo en patinete, y es el mismo traidor [tal vez, sin saberlo, ignorante bienaventurado] que embarca por ingenuo botox en la nuestra nave de los Argonautas el virus sincitial, el octavo pasajero/depredador, el cuentacuentos Pepperoni, Acebibes Mentís, ZapaLanas Forrajes S.A., RajaYones Cizañas y otras formas novelipídicas de contar las cosas de comer, los cómplices en el campo de la vergüenza, el dinero y la Historia y los tantos muertos inocentes que olvidasteis en Irak el último verano. Somos [tal vez, sin quererlo, Somos] vuestra memoria, recordadlo, Santones amalabanes de noemas gonoRReos o de imperialochismes puagh, Tocatones a shitAR ululante espARciéndola desde el púlpito como ultradominicos a ventiladoR en copelines, o en inspirados domingos sin feligreses ni sus microcofones, sólo delante de sus espejitos mágicos de la señorita Peppy's en paños menores.
Oh, MANIfiéstate, Sol... Es necesario: pues, en la noche de este siglo Meconio y sombrío faltó el buen calostro por los idus de marzo de las primerísimas añadas, durante sus primeros gateos y rumbosos pasitos. La vil corneja en volatinerías rimbombantes transgredía el cielo tan siniestra...
"¿Cuál es la trayectoria de un electrón que se mueve alrededor de un núcleo atómico? En virtud de las relaciones de incertidumbre no está bien definida ni la palabra 'trayectoria' ni la palabra 'se mueve'; la pregunta carece, por tanto, de sentido." Werner Heisenberg, Encuentros y conversaciones con Einstein y otros ensayos.
Después de andar no sé cuánto sin dirección hacia el centro del mapa, ¿por qué los indicios de nuevo me llevan al kilómetro 0? [Palmo más, palmo menos.]
¿Ando en cierto modo sin sentido? La brújula es un animal inútil que cuelga del techo, y en sus ojos óctuples se refleja un múltiplo variable de incertidumbres. O es, horrores, Virgilio colgado del hilo de la lámpara del teatro, tieso como un pajarito, con una nota en piedra Rosetta que dice testamentariamente: Dimito. No puedo enseñarte el camino de vuelta, ni el de salida, desconozco incluso el que me corresponde. No tomes ese relevo de fracaso. La clave no es la línea recta, ni la velocidad del paso. Ni siquiera las flecha del tiempo conoce su propio fantasma en este orinal elegante, no podría predecir si el sol siempre sale, o en qué punto brilla más: en el amor, o en el odio.
¿Por qué después de tanto bogar por fieras ambiciones citizen Kane hurga en los recuerdos de la infancia para hallar la respuesta, la luz al final del túnel?